Ayer me di miedo.
Yo sabía que hay días difíciles, pero no tanto.
Y a pesar de creer que tengo todo bajo control, a veces hay cosas que se escapan
muchas cosas se escapan, se caen de mis manos y toman vida propia
Ayer mi cuerpo no respondía a mis órdenes
actuaba de manera automática, y hacía lo que él quería. Mi voz se volvió loca, se elevó más de lo normal, y se fue convirtiendo un grito casi desaforado, alto. ¿No era yo, o sí? No era solo mi voz, ah y mi cuerpo. De pronto mi cabeza confabulo contra mí y se unio a ellos. Los apoyó, en su rebelión diaria. No existió ni la moral ni las buenas constumbres, solo los instintos básicos. La misión era sobrevivir, en un día de histeria, que llega cada mes sin invitación.
viernes, 11 de enero de 2008
Día de histeria
Publicado por MIMA en 9:49